FRANCISCO FERRER I GUARDIÁ


Fue un pedagogo y activista político español.  Fundador de La Escuela Moderna y del racionalismo pedagógico. La Escuela Moderna, Nueva o Activa es un centro de enseñanza que existió a principios del siglo XX en Cataluña.  Inspiró a la corriente racionalista e implementó una pedagogía que carecía de carácter coercitivo.

Vida y contexto del pedagogo

Nació en Barcelona, familia muy católica y monárquica. Con sus estudios se hizo republicano y su ideología va pasando de republicanismo al anarquismo.
Fundó la escuela laica y fue ganando prestigio internacional como pedagogo librepensador y enemigo del oscurantismo de la enseñanza religiosa que se daba en España.
Fue incorporando a su ideario los conceptos educativos del anarquismo que luego aplicaría en España en su proyecto de la Escuela Moderna. Esta escuela es perseguida por los sectores más conservadores y religiosos de la ciudad. Se llegaron a escolarizar más de un centenar de niños de ambos sexos, practicándose así la coeducación. Al mismo tiempo se fue publicando un boletín, se daban charlas, teatro y se puso en marcha una Universidad Popular para los adultos.
En  1906  cierra  la  escuela  Moderna  por  un  atentado  fallido  contra  Alfonso  XIII  y  estuvo  meses encarcelado acusado de complicidad. Intentó volver a abrir la escuela pero no le fue posible y se marchó a Francia y Bélgica donde fundó la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia.

Ferrer fue fusilado en la prisión de Montjüic por la semana Trágica de Barcelona a pesar de no tener relación con los hechos. Los tribunales militares lo acusaron y condenaron sin pruebas.
Las ideas pedagógicas de Francesc Ferrer i Guardia hay que ubicarlas en el contexto de pensamiento libertario, republicano y progresista europeo de finales del siglo XIX.
Ferrer  i  Guardia  consideraba  la  educación  popular  como  un  problema  político  crucial:  tenía conciencia de que las clases dirigentes habían ido comprendiendo progresivamente que la clave de su poder hegemónico estaba en el control de la escuela.

La escuela moderna

La escuela Moderna fue una corriente de enseñanza de principios del S. XX.
Ferrer  i  Guardia  lleva  la  iniciativa,  junto  a  profesores,  pedagogos  y  científicos,  de  un  modelo pedagógico innovador de enseñanza libertaria  estrechamente vinculado con la  clase obrera y con el movimiento libertario. Este movimiento se caracteriza por una educación:

à Integral: Desarrollo armónico de los conocimientos intelectuales, manuales y  profesionales.  La actividad pedagógica debe estar relacionada constantemente con la sociedad, mediante comuna y trabajo en equipo, a través de la participación directa y asamblearia.


à Racional: educación basada en la razón y en la ciencia, no supeditada a los imperativos de la religión y del Estado

à Mixta: coeducación de los sexos y de clases sociales. Una escuela inclusiva. Ferrer apuesta por una educación  en  régimen  de  coeducación  de  las  clases  sociales,  donde  ricos  y  pobres  alcancen  el supremo objetivo de una escuela “buena, necesaria y reparadora”. Con esta escuela, presenta la solución a las diferencias entre las escuelas reproductoras del privilegio y las escuelas de odio de la lucha de clases.

à Libertaria: la finalidad de la educación es formar personas libres que amen y respeten la libertad de los demás.

El modelo de Ferrer tiene como finalidad lograr que las personas estén instruidas y puedan gozar de independencia  para  transformar  su  existencia,  transmitiendo  valores  como  la  solidaridad, responsabilidad, igualdad, originalidad, iniciativa y la dignidad.

Otro de sus objetivos era la educación sanitaria, ya que la falta de higiene en España era una de las causas más altas de muerte y enfermedad. También defendía la educación física, como un elemento más que garantiza el óptimo desarrollo del niño y como medio para desarrollar su voluntad física y moral, así como un elemento de interacción con sus semejantes y familiarización con el entorno y la naturaleza y como conocimiento del cuerpo humano.

Aunque era catalán, rechazó la enseñanza en catalán por motivos ideológicos, consideraba que el uso pedagógico de la lengua materna constituiría un empequeñecimiento de la idea humana.

La práctica pedagógica de la Escuela Moderna se desarrolló en tres planos:
1. Nivel didáctico y organizativo escolar propiamente dicho.
2. Nivel de extensión universitaria (educación popular).
3. Nivel de investigación en ciencias de la educación.

El primer nivel se comienza con 5 años y se pretende independizar y preparar a la nueva generación para la enseñanza nueva, la racional y científica.  En la enseñanza para adultos se impartían asignaturas como: alemán, inglés, francés, taquigrafía y contabilidad. En la escuela moderna no se impartían asignaturas religiosas pero sí científicas y humanísticas, se fomentaba la no competitividad, el pensamiento libre e individual, el excursionismo al campo y el desarrollo integral del/a niño/a. Se
impulsó  así  una  pedagogía  racional,  un  alumnado  mixto  y  en  el  que  se  abolieron  las  prácticas retrogradas como era el castigo, las recompensas o los exámenes y concursos.
La educación no solo se limitaba a las aulas de la escuela, sino que llegaban a la universidad gracias a las conferencias dominicales, cuya difusión de conocimientos se realizaba mediante el “Boletín de la Escuela Moderna”.  De  la  misma  manera,  en  este  paradigma  educativo,  era  muy  importante  la relación entre alumno y profesor, por lo que una vez a la semana, docentes y discentes daban un
paseo  juntos,  eso  sí,  sólo  podían  salir  aquellos/as  alumnos  y  alumnas  que  hubiesen  acabado  sustareas,  de  forma  que,  además  de  ser  una  herramienta  para  las  relaciones,  eran  un  método  de motivación.

Ferrer avisa de un peligro que acecha al pedagogo, en cuanto a trabajador intelectual al servicio de la sociedad: el peligro de coadyuvar desde una actividad aparentemente neutra a crear y consolidar un consenso social idóneo para la “conservación de las instituciones de esta sociedad”, haciendo del educando “un individuo estrictamente adatado al mecanismo social”.  Para  Ferrer,  las  reformas educativas  que  promueven  las  clases  dirigentes  de  los  estados  capitalistas,  no  pretenden  tanto secundar  el  desarrollo  del  niño,  como  imponerles  pensamientos,  una  ideología  conformista  y legitimadora de la injusticia.

En última instancia Ferrer i Guardia y su movimiento de Escuelas modernas quisieron sentar las bases de una enseñanza científica y racional que disolviera o neutralizara el espíritu de la “masa popular” amorfa, con el objetivo de hacer de cada mujer y de cada hombre un ser consciente, responsable y activo, capaz de determinar su voluntad por su propio juicio, asesorado por su propio conocimiento, más allá de las consignas y la propaganda de los medios de comunicación y educación. En general, los reformadores europeos, coetáneos de la Escuela Moderna no apreciaron ni entendieron bien la crítica que Ferrer hacía del sistema escolar de las democracias burguesas. Ferrer i Guardia justificaba este nuevo paradigma educativo en que la educación necesitaba un cambio drástico, en palabras del pedagogo, “Para hacer las bases de la escuela moderna no tengo más que tomar lo contrario de lo que vi en mi infancia”.

Ferrer  i  Guardia  recibió  múltiples  ataques  y  falsas  acusaciones  que  desembocaron  en  el  célebre proceso  Ferrer.  La  Escuela  Moderna  de  Barcelona  fue  clausurada,  pero  surgieron  otros  centros racionalistas en distintos puntos de España, América Latina y Estados Unidos.


Repercusión de la Pedagogía de Ferrer y guardia

La Escuela Moderna era relevante en el sentido de que sus bases invitaban a seguir un proceso para la consecución de un mundo mejor. Aunque no todo es bueno: a causa del excesivo racionalismo y positivismo presente en la Escuela Moderna, el trabajo manual y el arte, quedaban infravalorados.
Gracias a Ferrer i Guardia, muchos de los postulados generales de la Escuela Moderna siguen vigentes hoy en día, aunque con ciertos matices.

- Los alumnos tienen que aprender de manera libre, sin que intervenga ninguna ideología o religión.
Educación racionalista.
-  Auto-evaluación: los profesionales de la educación son sinónimo de consejeros y de creadores del conocimiento (concepción constructivista del aprendizaje), no de autoridad.
-  Las escuelas al alcance de todas las personas, sin distinción de sexo, edad, capacidad o clase social (escuela inclusiva).
-  Las escuelas se llevan a la calle, para aprender más allá de los libros (“Más que utilizar los libros vamos a construirlos“). Los centros se convierten en elementos vertebradores del barrio.
- Gran importancia de la higiene y la salud, para conseguir evitar muchas enfermedades propias de la época.
- A pesar de todo, la poca importancia dada al arte se sigue lastrando en nuestros días.

Todavía se recuerda la importancia de invertir en educación que Ferrer i Guardia tanto recalcaba, importancia que deberíamos volver a reconsiderar en el momento concreto en que nos encontramos.
Todo  esto  hace  que  la  Escuela  Moderna  siga  siendo  un  instrumento  de  intervención  social  y pedagógica válido.





















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